Google+ Taller de Escritura Creativa de Sevilla: La abeja que ataron al pedal de una bicicleta, Marianela Castilla

La abeja que ataron al pedal de una bicicleta, Marianela Castilla


La abeja térmica lloró,
postrada ante el camino verde,
en sintética postura,
y un picotazo dio.

Gritó el apicultor,
sin que llegara a explicar su ciencia,
cómo no dar por agotada
su paciencia.

¡Aeronáutica!, ¡filamento!
Gritaba, amarillo de fibra,
a la atómica abeja.
Porque, en lugar de una flor,
quiso extraer el jugo de una seta.

Las zánganas en tropel,
ante tal ataque de mecánica,
fueron a poner su dolor en él.
Formadas en ejércitos de aviones,
el cielo ennegreció amenazante
cuando, a la cabeza la reina,
el panal se rebeló, manifestante.

El camino se hizo síntesis
y el riachuelo moderno.
El panal acogió fibras
y las montañas calcularon,
que de un sólo impulso estático,
toda la miel del panal
se haría un lago.

El campo volveríase pegajoso
y alérgico,
y las vacas quedarían,
en un azar jocoso,
prendidas por sus patas,
fijas a la tierra,
por el aguijón caprichoso
de una abeja.

No rendido el apicultor
y de miel hasta las orejas,
decidió daría una lección,
a la recochina abeja.

Prendiola de un ala
y la ató al pedal de una bicicleta.
Frenó esta revolución,
descomponiendo en átomos
tal resistencia.

Luego firmaron la paz
con un pacto amorfo:
para la miel usarían setas
y fibra de carbono.
Sellaron el acuerdo
con un chin-chin alérgico,
bajo la fedataria mirada de calor térmico
de un amable filamento.