Google+ Taller de Escritura Creativa de Sevilla: La quimera de Rosalía, Rodolfo Garrotín

La quimera de Rosalía, Rodolfo Garrotín


El precio del trigo ha vuelto a bajar. Y el del pollo. Y el de la leche. Ya no cubro gastos. Pero voy al supermercado y está la harina por las nubes. Hay que acabar con esto. Malditos empresarios de la intermediación. ¿Y los distribuidores? Les quemaría sus hipermercados después de vaciar sus máquinas registradoras. Dejaría sólo las monedas de céntimo, que molestan mucho. O mejor, las fundiría y las vendería en una chatarrería ahora que el cobre cotiza alto gracias a los ciudadanos de Rumanía.
Hay que hacer algo. Es necesario concienciar a mis colegas, a los consumidores y a los animales. Para animar a los agricultores pediré una reunión de la asociación local y hablaré sin tapujos. Seguro que entenderán que esta situación es mala para todos. Convencidos todos, habrá que convencer a los mandamases de la patronal. ¿A los mandamases de la patronal? ¡Pero si ninguno sabe lo que es un terrón! ¡Pero si están subsidiados por el Estado! No, aquí no hay nada que rascar. Mejor será que me olvide de ello.
Será mejor convencer a los animales, a estos animales. Que no den tanta leche. Que no engorden tanto. ¿A los animales? Con los animales no hay nada que hacer; son conscientes de su destino y no tienen sentido de la dignidad. Les da igual el precio al que sean vendidos.
Empecemos mejor por explicar la solución a los ciudadanos y que ellos decidan. ¿Cómo llegar a ellos? No es posible cambiar el estado de cosas sin cambiar las conciencias. ¿Escribo un libro? ¡Bah! ¿Quién iría a leerlo? Me haré un perfil en Twitter. No, imposible. Hasta que otros usuarios me conozcan, me sigan y propaguen mis mensajes pasará demasiado tiempo.
Sí, a los ciudadanos habrá que llegar a través de la prensa. No hay otra solución, ni otra forma de aproximarles a la injusticia.¿A través de la prensa? Imposible. ¿Cómo convencerlos de que publiquen noticias que vayan en contra de sus anunciantes? ¿Cómo conseguir que medios de orientaciones ideológicas opuestas se pongan al servicio de la realidad y no den interpretaciones distintas de este hecho innegable? Bastará con que uno diga blanco para que el contrario diga negro ¿Cómo conseguir, al menos, que los periodistas entiendan lo que es un agricultor, un intermediario y un distribuidor? Eso sí que es imposible, decididamente imposible. ¡Si tienen la cabeza hueca y la mano adiestrada! No se puede contar con la prensa.
No valen los libros, ni Twitter, ni la prensa. No hay forma de llegar a los ciudadanos. Qué más da. Total, no distinguen el sabor de un tomate del de un calabacín. En realidad, no son sino una masa desinformada y endeble.
            Y, ¿entonces? Entonces mejor quedarse quieta, vender la granja, asar los pollos y congelarlos, convertir la leche en queso y meterlo en aceite, regalar las vacas a quien pueda darles de comer y hacerse dirigente. Tendré que pasar por imbécil y besar a ancianas y niños, pero viviré bien...