Google+ Taller de Escritura Creativa de Sevilla: La bolsa, Noemí Vallecillos

La bolsa, Noemí Vallecillos

Porque mira que pasan cosas raras, bueno, en general en tós laos pasan cosas, pero hay que ser comprensibles, en un bar sí que pasan cosas. Hay que tener mucha psicología. Parece que tó los días pasa lo mismo, pero pasan cosas a veces. Yo tengo un bar en una esquina de la calle Castellar  y allí pasa de tó,  como en tós laos, pero lo de esta mañana sí que ha sido raro. Voy a echarme un cacharrito antes de echar la cancela. Me pica tó el cuerpo, siempre me pica pero como soy muy nervioso…y con esto de hoy, ya pa qué.
Fíjate Churrilla, que es que así me llaman a mí por culpa de mi hermano, nada más viniendo de mi casa, justo en la pequeña curva que hace la calle desde donde se ve el cartel del Tuerto, que es mi bar, nada más verla en la puerta, a esa hora que ella nunca está, que era antes de las siete de la mañana y no tenían puesta en las calles ni las farolas ni ná, me olí yo algo raro. Le digo qué pasa, Mara, y ella tó seria, hola, Churrilla. Pero no Churrilla con el tono ese de… calienta pollas que pone ella, sino con tono tó serio digo, como cuando ella me dice que me ve “taciturno”. La tía, más rara que un piojo verde. Cuando le pregunté la primera vez qué carajo era eso de “taciturno”, me dijo extendiendo su brazo que un tío que tuviera un pollón así. El  que estaba al lao, se echó a reír, el Caragato, que está tó el día cuchicheando con Mara y fumando porritos, el chavalito, pobre, que está pasando una mala racha… Pero vamos, que “taciturno” significa serio.  Joé qué me pica el brazo. Me voy a echar otro cacharrito de esto, hombre, que me está sentando bien.
Total, que la tía, que llevaba el chaquetón ese negro que no se sabe si va con el pijama debajo, porque ella si encarta, se viene en zapatillas desde su casa, que vive al lao. Un poco más abajo que yo, donde vivía el Tello antes que ahora, vive ella. Pues allí. Y viene y ya se acaba la paz. Sobre tó cuando viene tó los días a desayunar, que está sin un duro, y en su casa no tendrá ná. Pues mira, ya me lo pagará, yo se lo digo que no se preocupe joé que ya si eso cuando pueda, pero cuando esté bien que lleva una rachita la pobrecita mía que pa qué. Pues eso, que ella llega aquí sobre las once como muy pronto. Llega liándola, cómo se pone ella. La tía entra y dice, hoy me la voy a comer entera. Y claro, tó los borrachos con el carajillo atragantao. Y yo le pongo su buena tostá con su jamón, que le echo un montón más que a los demás, su tomatito y su aceite. Viene con su portátil y se pone con sus cosas esas del Facebook. Yo no tengo de eso. Bueno, pues después de llevarse dos horas desayunando, se levanta y se va diciendo adiós, ya no vengo más pandilla de borrachos. Saca la perra y vuelve al ná, y se pide una Coca cola. Y es que yo creo que la Mara no quiere estar mucho tiempo en su casa. Como yo con mi padre y el señor que lo cuida, que es de no sé qué iglesia y un coñazo porque está to el día preguntándote cómo estás, tó pesao. Pa eso me quedo aquí con mi cacharrito.  Va a caer otro, Churrita, venga. 
Pues hoy la Mara estaba allí sobre las siete de la mañana con unas ojeras, que vamos, que hay que ver lo que se ha demacrado la niña esta este año. Tello y ella, los dos. Se les veía venir, que iban a acabar mal. Pero lo de Tello ya es que es pasarse, pobrecito.  Total, que la Mara allí, descorro la cancela, entro. Ella estaba callá mirando para abajo,  llevaba una bolsa, me la da. Olía a tó sus muertos la bolsa. No quise mirarla pero cantaba un huevo. Tenía unos bollos de pan duro, algunos paquetes de Nobel vacíos y un montón de papel manchao de sangre. Anda, tíramela, me dice la tía.
Mal año lleva la Mara, desde que el Tello y ella ya no están, que no veas los dos. Se las tienen jurá el uno al otro. Aquí nadie se mete porque terminamos escardaos. Porque el Tello, un día se le va la cabeza y la lía, y la otra es carajote. Porque hay que ver con las hechuras que me ha venío un montón de veces al bar. La vez esa con la cara echá abajo, compungía venía. Y luego al rato venía el otro buscándola. Que el Tello es tó bueno, pero bebe mu mal, mu mal beber, y to el día rayita pacá, rayita pallá…Anda que no la han liao estos dos ni ná este año. Y luego las llanteras de la otra en el bar cada vez que pasaba algo chungo, yo descompuestito, pa ná en verdad, porque luego se les veía riéndose juntos, él con una mano escayolá o algo, de la bronca, y ella con los ojos hinchados y algún moratón. Pero ellos pasando de tó. Aunque ya ni se hablan.
Yo era amigo antes de él que de ella, pero a la Mara le tengo yo mucha cosita, yo y los del bar. Hay que estar con ella. Qué hace esa niña en su casa si no. Que también lleva una rachita, que si primero lo del Tello, que se ha quedao cogía desde entonces, que si el curro al carajo, que si la casera la va a echar. Tó los días un drama.
En el bar, algunos días le da el ramalazo y no veas, nos pone a parir a tós por la puta cara, sin venir a cuento. Pero en el bar dicen que la muchacha es que está un poco inestable. Y le dan tabaco, le dicen que coma, porque es que no come ná. Mira, yo a cada uno lo ponía en una punta. Esos dos no se pueden ni cruzar, fíjate el plan en el bar, cuando han coincidido.
Con lo que es la Mara, que nos tiene a tós firmes, y cuando estamos tó a gusto en el bar viendo el fútbol la tía va y nos lo cambia y nos esconde el mando. Aquí le tenemos mucho cariño. En verdad es tó buena, pero es lo que dice esta gente, que está mu inestable. Se tendría que ir a casa de su madre o algo, porque desde luego, está fatal. Dime tú qué hace aquí en Sevilla, sin un duro, sin familia, con tó el marrón del Tello, que si la gente dice que ella lo denunció, que si el otro más enganchao que nunca. Un plan. Aquí al Tello se le quiere mucho en el barrio, tó el mundo dice que es tó enrollao, pero cuando se le va se le va, y a la otra también. Además, tanto llorar, nosotros compungíos, tó preocupaos y la tía que volvía con él una y otra vez. Con éstos mejor no meterse que acaba uno más desbaratao que el follaero de un gato. Pero a ella se le cruzan los cables a veces y nos echa en cara por qué nadie le plantó cara al Tello, que si a una mujer cómo se le va a pegar, y nosotros le decíamos que si volvía con él que qué quería que hiciéramos, y ella que no, que qué pasaría si le pasara eso a una hija nuestra o una hermana. Yo tengo hermana, hija no. Vamos, un marrón lo de estos dos.
Resulta que al rato de irse esta mañana ella, llega el Gonzalo el del carro, que es de aquí del barrio de tó la vida. El tío tó el día en su carrito, que si el Mercaíllo del Jueves, que si el de la Cartuja,…, y así se busca la vida él. Vamos, yo de él he sacao la frase esa de ése tiene menos luces que el carro del Gonzalo. Que parece un rumano el cabrón. Pues ná, llega y me cuenta que hoy a las seis de la mañana o así, cuando él salía a buscar los chismes suyos y sus cosas, vio a un colega del Tello, al calvo que va siempre con él, con la cara desencajá.
Otro cacharrito, ya el último y cierro esto. Mañana por la mañana barro y lo hago tó. Bueno, que na, que se encontró al calvo y le dijo que había entrao en casa de Tello, que está más pallá de San Julián, y que se había encontrado al Tello en el suelo inconsciente, desnudo de cintura para abajo, y sobre un enorme charco de sangre. El calvo llamó corriendo al 061, al pobrecito casi le da algo. Y por lo visto es que se la habían  cortado. Pero no en plan bestia, por lo visto me ha dicho el Gonzalo que había sido un pequeño corte en la raya esa que nos une a los tíos el culo con los huevos, y que claro eso era como si ya no tuviera picha. Una castración pero a lo fino, aunque sangrara mucho. Que estaba tó drogao, y que no recordaba ná cuando el colega logró despertarle. Que está en el hospital con la familia. Joé con lo que siempre ha follao el Tello, que nunca la faltao ninguna. Aunque se le junten muchas por come bolsas, pero la verdad que el chaval triúnfa.
Me quedé muerto con lo que me contó el Gonzalo.

Pues ná, que Mara me dio la bolsa pestosa esa para que la tirara, yo no rechisté y la tiré en el cubo de la basura grande del cuartillo, y ella se fue sin desayunar ni ná. Mejor será que saque la basura, qué le vamos a hacer, como pa decirle que no a ella. Pues vale, saco la basura y cierro, ¿no Churilla? Ea, pues vámonos pa la Alameda a tomarnos algo.

Fuente: http://www.lagranfarsa.es