Google+ Taller de Escritura Creativa de Sevilla: Cómo prepararte para escribir tu primera novela

Cómo prepararte para escribir tu primera novela


¿Quieres escribir una novela? ¡Genial! Déjame compartir contigo algunos consejos que podrían ser de utilidad en tu aventura. Antes que nada mírate al espejo y pregúntate: ¿estoy realmente dispuesto a pasar los siguientes años de mi vida trabajando en la misma historia? Sí, has leído bien. ¡Años! Una novela, por muy rápido y productivo que seas, no se crea en poco tiempo. Es como ese tipo de platillos que sólo quedan buenos si se cocinan a fuego lento. Si me lo preguntas, yo diría que una buena novela necesita, al menos, un año intenso de trabajo. Y entre más tiempo le dediques, probablemente mejor será el resultado. En este post voy a hacer algunas recomendaciones para ayudarte a preparar el terreno de cara a la escritura de tu primera novela:

No tengas prisa


Llevo enfrascado de manera profesional en la creación narrativa unos diez años, más o menos. Son pocos, comparados con los años que tal vez debería dedicar una persona que busque cultivar sus aptitudes literarias, pero no tengo prisa. Tuve buenos profesores. Lo primero que ellos me enseñaron al acercarme a la creación literaria fue que las prisas son mi peor enemigo. Y lo es también para ti. Durante estos diez años he escrito tres libros: dos novelas (Las puertas del paraíso y Cómo tú todo) y un libro de cuentos (Pasiones simples). Y aunque me siento satisfecho con el resultado de las tres obras, reconozco que el último de ellos, la segunda novela que aún está inédita, es quizá el mejor, sólo porque en ella he tenido la oportunidad de aplicar todos los conocimientos que adquirí al acumular años de lecturas y práctica. 

Debes ser congruente contigo mismo. ¿Has acumulado experiencia escribiendo? ¿Escribes todos los días? O por el contrario estás empezando y normalmente no escribes tan seguido. Pues bien, si te has propuesto escribir una novela, es importante que sepas que te va a llevar un tiempo amplio terminarla, tengas o no experiencia escribiendo narrativa, y, aunque te fijes un calendario (cosa que recomiendo ampliamente), la historia que vas a crear y posteriormente convertir en novela, requerirá la inversión de tiempo adicional al que puedas llegar a contemplar. No seas demasiado duro contigo mismo. Ponte el listón alto, todo lo alto que quieras, pero sé realista y no esperes alcanzar tus metas de un día para otro. 


Te voy a poner como ejemplo el caso de mi ex alumno Agustín. Cuando lo conocí, me dijo que quería escribir una novela, pero no cualquier tipo de novela, él quería que su novela fuera un bestseller. Vamos, que llegó con el listón bien arriba. Hoy Agustín está promocionando su novela (El atardecer sin mí). ¿Sabes cuánto tiempo dedicó a trabajar en ella, de manera ininterrumpida? Un aproximado de dos años y medio. Y no lo hizo solo. Agustín, como podría pasarte a ti también, no tenía experiencia escribiendo narrativa y su proyecto creativo también contemplaba su formación como narrador. Considera que al ser tu primera novela, existen muchas más posibilidades de que sea un gran ejercicio de aprendizaje y formación; incluso puede no ser la mejor novela que escribirás o la mejor novela en la historia de la literatura. Sé honesto, reconoce cuál es tu grado de formación y experiencia en estos momentos y no te exijas más de lo que no piensas que eres capaz de dar. Una vez puesto, entrégate. Y claro, has tu mejor esfuerzo. ¡De eso se trata! Déjate la piel escribiendo e intenta escribir la mejor novela que tú eres capaz en estos momentos de tu vida y formación. Pero no corras. Las prisas son sinónimo de mala calidad. Y tampoco te agobies, mejor hazte a la idea de que esta es sólo tu primera novela. Una vez aceptes eso, celébralo. ¡Estás asumiendo un gran reto! 

Diferencia entre el tiempo de escritura y el tiempo de creación del universo ficticio


No es lo mismo escribir la novela que inventar el universo de ficción con que la escribirás. Si antes de ponerte a escribir sabes todo sobre el universo ficticio con que escribirás la novela, entonces te auguro un tiempo de escritura breve y deleitoso. Verás, pasa lo siguiente: si no sabes de lo que vas a escribir y te pones a escribir del tirón, entonces tendrás que detenerte en algún momento e imaginar todo aquello que no sepas cómo es. No quiero decir que para escribir una novela, antes debas saber cada mínimo detalle sobre la historia, pero sí es muy conveniente que conozcas la historia en profundidad, aunque sobre la marcha vayas afinando detalles o inclusive cambies cosas.

Los años de experiencia y las experiencias de otros narradores me llevan a concluir que existen dos métodos, por llamarlos de algún modo, en que normalmente se escribe una novela: hay narradores que planifican y hay narradores que escriben sin más y lo descubren todo sobre la marcha. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos métodos? Con el primero, el de la planificación, te verás obligado a diferenciar entre el tiempo de creación del universo ficticio y el tiempo de escritura de la novela, procurando hacerte de toda la información y recursos técnicos más adecuados para alcanzar tu meta. Con el segundo lo harás todo al mismo tiempo: inventarás y darás forma a la novela sin diferenciar etapas de creación, lo que te obligará a detenerte a pensar, tomar notas, etc. 

Al final, prefieras el método que prefieras, terminarás por emplear mucho tiempo. O sea, que de eso no te vas a librar. Ya te lo dije en el inicio. Imagina que estás a punto de correr tu primera maratón de cuarenta y cinco kilómetros. Te aseguro que sudarás y que llegarás a la meta, antes o después, dependiendo de qué tanto hayas entrenado preparándote para correr la maratón. Escribir una novela es bastante parecido a eso: un ejercicio que pone a prueba tu capacidad de resistencia y que te exige un grado de control amplio sobre la ficción y las herramientas técnicas con que la moldearás.

Mi recomendación es que, si es tu primera novela, intentes diferenciar entre las etapas del proceso. Dedícale un tiempo considerable a la invención de la historia, lo cuál también te llevará a escribir (tomar notas, buscar información y resumirla, etc.), pero no estarás escribiendo la novela. Estarás escribiendo la historia. La novela, en este caso, será la historia previamente creada y manipulada de modo que puedas darle una forma espectacular, lo suficientemente atractiva como para generar intriga en el lector. 

Imagina que quieres crear una almohada y que esa almohada, para que sea interesante y original, tendrá forma de estrella. Pero, ¿de qué están hechas las almohadas? La forma de estrella por sí sola no es una almohada, ¿verdad? Es sólo una forma. Necesitas el material para crear la funda de tela que, al recortarse y coserse de un modo concreto, usando herramientas determinadas, te permitirá dar forma de estrella a la funda que, posteriormente será rellenada con otro tipo de material: plumas, por ejemplo. Para hacer una almohada en forma de estrella, como puedes ver, no basta con saber cuál qué forma tendrá.

La historia de tu novela es equivalente al material con que elaborarías la almohada. Sólo si tienes ese material moldeable, podrás luego darle forma, forma de novela. Y las novelas, como las almohadas, pueden tener muy diversas formas. No por nada la novela es el género narrativo más flexible y diverso. Seguir mi recomendación podría ahorrarte mucho tiempo y procurar que el ejercicio de escribir tu primera novela resulte muy revelador, podrás ver, negro sobre blanco, cada uno de los pasos de creación, aprendiendo mucho de cada uno de ellos. 

La desventaja de escribir sin plan es que, con muchísima probabilidad, terminarás por bloquearte o te verás en la imperante necesidad de hacer una pausa para pensar y rellenar todos los huecos de la historia que no te hayas dado tiempo antes de llenar, alentando así el ritmo de tu proceso creativo y poniendo mucho más a prueba tu capacidad de resistencia. No es lo mismo hacer un largo viaje directo, que hacer un largo viaje con transbordos y paradas varias. Escribir una novela sin plan se parece bastante a tener que cruzar el mundo en cuatro o cinco aviones, sin tiempo para dormir entre avión y avión, haciendo largos periodos de espera en cada aeropuerto, esperando a que salga el siguiente vuelo, y para más inri, sin saber a qué destino te llevará el último de esos aviones.

Esto no significa que sea imposible escribir una novela sin plan previo. Significa que si es tu primera novela y no tienes suficiente práctica o experiencia dominando las herramientas de construcción narrativa, podrías perderte fácilmente y terminar por claudicar. Si quieres evitar el aborto de tu proyecto, te conviene prevenir. Aquí aplica perfecto el refrán ese de “Es mejor prevenir…, pero como ya te lo sabes me lo ahorro.

Saca partido a tu personalidad creativa


Emular no es malo. Cuando emulamos el modo en que escriben los autores que nos gustan, aprendemos a escribir como ellos. Y si los admiramos, será porque son buenos, ¿no? O sea, que al final estamos emulando o aprendiendo un modo de escritura de calidad. Eso es bueno, sobre todo si estás en un proceso formativo. Pero no es lo ideal. Lo ideal es que, conforme avances en tu formación, consigas desarrollar un estilo propio y una forma muy personal de construir cuentos y novelas. 

Ya que vas a enfrascarte en un proyecto tan importante, durante una buena cantidad tiempo, merece la pena que lo pases bien, que te diviertas, crezcas y aprendas de ti mismo. Tú, como sucede con todos los creadores del planeta, tienes un modo muy particular de ser y de crear. Tu personalidad creativa es un sello valioso que te ayudará siempre a impregnar tus obras con un estilo propio que marque una diferencia entre tu trabajo y el de otros escritores. Seguramente has ido a una librería buscando la última novela de tu escritor favorito. No buscas la novela en sí, sino la siguiente obra del autor. Pues eso. Además de comprar historias, los lectores compramos un sello de garantía. Nos gustan las historias, pero nos gustan más las historias que son contadas en modo “me hace clic”, o sea, historias que nos hacen sentir empatía.

No tengas miedo de tu personalidad. Quizá esto te suene un poco a discurso de superación personal, pero resulta que es uno de los consejos más valiosos que pueda darte y una herramienta de trabajo imprescindible. Entre otras cosas esto es justamente lo que busco que mis alumnos del Curso Avanzado del Taller de Escritura Creativa consigan: sacar partido de su propia forma de ser y aplicar esas cualidades a sus textos. Normalmente mis alumnos del Curso Avanzado ya se han dado tiempo de conocer un poco más su personalidad creativa, lo que yo procuro en el aula es que apliquen esas cualidades de su personalidad en sus propias creaciones. Quizá haya cualidades de tu personalidad creativa que no te gusten y, sin duda habrá algunas que te fascinen. No diferencies entre unas y otras. Todas valen, son realmente útiles y valiosas. La recomendación es que no huyas de ti mismo ni te juzgues. Tu personalidad es una de tus herramientas de trabajo más importantes, entre más la cultives y aprendas a reconocerla, mejor podrás utilizarla. En el Curso de Iniciación solemos hacer algunos ejercicios que te ayudarán a conocer mejor tu personalidad creativa, te lo comento por si sientes curiosidad y te animas a profundizar en el asunto.

Si vas a escribir tu primera novela, no te olvides nunca de cuáles son las cualidades que definen tu propia personalidad creativa. De este modo podrás sacarles más partido. Un ejemplo breve: si tiendes a la introspección y te comes mucho el tarro, probablemente seas bueno usando la técnica de la escritura automática y se te da bien la primera persona del singular. Esta cualidad podría ayudarte a crear un personaje psicológicamente profundo y a dotarlo de una capacidad de introspección y reflexión parecida a la tuya, sin mencionar que podría resultarte sencillo escribir monólogos enteros para él.

No ignores tus obsesiones, conviértelas en materia prima


Todos tenemos obsesiones. En un contexto ajeno a la creación literaria, las obsesiones no son precisamente positivas. Pueden ser perjudiciales e insanas. Pero en el contexto de la creación literaria, las obsesiones de un escritor son la fuente de inspiración más grande. Las obsesiones, explica Natalie Goldberg en El gozo de escribir, son como esos amigos borrachos e impertinentes que nunca se van, a pesar de que la fiesta haya terminado. Se trata de temas que inundan tu mente y, hagas lo que hagas, no se irán a ninguna parte. Si ocupan tus pensamientos sólo puede deberse a una razón: te importan. Y si te importan a ti, existen muchas posibilidades de que consigas que le importen a otras personas. Quizá te has preguntado alguna vez: ¿cómo hago que mis textos sean interesantes? Una forma de asegurarte de ello es que trates temas que a ti te produce un gran interés. Un interés absoluto. Cuando leemos una historia que trata un tema demasiado ajeno a nosotros mismos, tal vez no sentimos un gran interés por ella. Pero el interés en el lector es algo que se crea. A mí no me suelen interesar las historias sobre narcotráfico, o las historias de policías. Sin embargo, como probablemente ya sepas porque hayas leído otra de las entradas de este blog, soy fan de Breaking Bad: una historia sobre matones, policías y drogas. 

Si escribes sobre aquello que a ti te interesa, terminarás consiguiendo que a los demás les interese del mismo modo en que te interesa a ti, a pesar de que se trate de temas que a esas otras personas no les resulten atractivos a priori. Y la única forma eficaz de identificar los temas que te interesan de manera definitiva y absoluta, es hurgando entre tus obsesiones. Pregúntate cuáles son tus obsesiones y te diré sobre lo que tratará tu novela.

Si tienes miedo de ir por ese camino, ve por ese camino


Si quieres ser narrador debes aprender a caminar por sendas oscuras y tenebrosas. Es un gaje del oficio. Me refiero a todos aquellos temas difíciles que te resistes a tratar porque tocan fibras sensibles de tu interior. Esto es algo que probablemente ya te pase. ¿Has identificado entre tus obsesiones un tema difícil de tratar? ¿Crees que tratar ese tema en tu novela te hará sufrir? ¿Piensas que escribir narrativa debería producirte siempre alegrías y sonrisas? No quiero decir ahora que para ser novelista debas rasgarte las vestiduras y ponerte a sufrir en plan bohemio. No. Y de hecho, deseo que tus ejercicios de creación no hagan más que producirte buen rollo y felicidad. Pero estaría mintiéndote si no te dijera que escribir, a veces, es tan doloroso y difícil como lo son las experiencias dolorosas y difíciles de la vida.

Resulta que el corazón de las historias se compone de un conflicto, un conflicto que se articula con los elementos que haces un esquema actancial. Y pasa que la inmensa mayoría de las veces, las historias que escribimos tienen una raíz dramáticamente difícil y dolorosa, en alguna medida. Y eso es una cualidad natural de sí mismas. Es decir, sin esa raíz conflictiva no podrían llamarse historias. El conflicto de una historia puede muy bien provenir de uno de esos temas difíciles que te resistes a tratar, de una de esas obsesiones que inundan tu mente. ¿Alcanzas a entender ahora por qué te conviene hacerte amigo de tus obsesiones? 

Si vas a escribir tu primera novela, se valiente y tira para adelante, camina sobre esas sendas oscuras y tenebrosas que son tus obsesiones. Será difícil, sí. Pero te aseguro que también será enriquecedor y que al final del sendero siempre hay un destino increíble. Algunos expertos llaman a esto arte-terapia. Pero ese es un tema que merece una entrada aparte. Lo único que puedo asegurarte ahora, si eres valiente y caminas por ese camino que te intimida, es que al llegar al final experimentarás uno de los más grandes placeres que un narrador es capaz de experimentar: autorrealización y catarsis.

Ahora me voy a permitir darte algunas recomendaciones más específicas, de modo que puedas usarlas como guía en tus preparativos:

Describe en unas cuatas líneas el argumento de la trama principal de tu historia


¿Qué contará tu novela? Si eres capaz de escribirlo en unas cuantas líneas, entonces podrás escribir más de cien páginas para desarrollar la historia, hasta convertirla en una novela. Pero si no eres capaz de sintetizarla, quizá debas preguntarte ¿las ideas que tengo componen una o varias historias?, ¿cuál es la historia que quiero contar? No pierdas nunca de vista que todas las historias tienen un inicio, un planteamiento, que termina con el incidente desencadenante dando paso al desarrollo, un clímax y un desenlace. 

Identifica la idea controladora. ¿Qué mensaje o idea comunicarás?


Si ya leíste El guión, de Robert McKee, sabes a qué me refiero cuando hablo de la idea controladora. Antes de continuar reconozco que el ensayo de McKee ha sido para mí profundamente instructivo. He aprendido mucho sobre diseño narrativo y didáctica de construcción. No te sorprendas si lo cito constantemente. Es para mí una especie de Biblia de la creación literaria. 

Siguiendo con el asunto de la idea controladora, se trata de un concepto escurridizo que no voy a detenerme a explicar como se debe en esta entrada, pero que merece la pena conocer. Grosso modo se trata de la idea base que construye el mensaje que tu historia comunicará. Como seguramente sabes, el arte tiene generalmente un fin comunicativo. Es decir, que busca establecer contacto con el consumidor (lector, espectador, intérprete, llámalo como quieras) para hacerlo reflexionar, para decirle algo. Y tu novela, aunque sea la primera, no está exenta de ello. 

Aunque no sepas ahora cuál es el mensaje que va a comunicar, te conviene darte tiempo para descubrirlo. Pero no te esfuerces demasiado intentando reconocerlo antes de crear la historia. Sólo podrás conocer el mensaje de tu historia cuando hayas terminado de escribirla y estés a punto de empezar a escribir la novela. La idea controlador de tu historia, es controladora no porque tú la controles, sino porque es ella la que controla la historia que has creado. O sea, que terminará revelándose sin que tú hagas nada. Lo único que puedes y debes hacer, una vez creada la historia, es reconocerla. Ojo, he dicho terminar de crear la historia, no de escribir la novela. Identificar la idea controlador te permitirá afinar aún más el destino del viaje que estás a punto de emprender. Y te ayudará a diseñar una novela con astucia, facilitándote la creación de intriga, tensión e intensidad. Para comprender mejor a qué me refiero, te invito a leer el post “Cómo narrar una historia y no morir en el intento”. También te invito a entrar al Curso de Iniciación del Taller de Escritura Creativa, en él realizamos prácticas que te ayudarán a comprender mejor el concepto y aplicarlo en tu proceso de creación a la hora de crear el argumento de tu novela.

Identifica claramente el conflicto (esquema actancial)


Sin conflicto no hay historia. Los esfuerzos que dediques a escribir sin saber cuál es el conflicto, o cómo se compone el esquema actancial de tu historia, serán vanos. Ponerte a escribir sin saber esto es como hacer un viaje con los ojos vendados y sin saber cuál es tu destino. ¿A dónde llegarás si no sabes por dónde vas y a dónde llegarás? 

Realiza breves fichas de caracterización para todos tus personajes secundarios y una ficha ampliada para el protagonista


Te conviene conocer a tus personajes. Debes conocerlos tanto como conoces a tu propia familia, a tus amigos. Necesitas adentrarte en sus mentes y descubrir de lo que son capaces, cómo se expresan, qué quieren, cómo se han criado, qué orientación política tienen, etc. Entre más detalles, mejor. ¿Cómo saber cuáles son los detalles importantes, los que te ayudarán a escribir luego la novela? Fácil: supedítate a la historia. ¿Qué historia vas a contar? Si fueras a escribir la historia de Romeo y Julieta, no tendría mucho sentido que dedicaras tiempo en la construcción detallada de las personalidades de cada integrante de sus respectivas familias, ¿verdad? Y sí sería imprescindible conocer a profundidad, en cambio, a Romeo y a Julieta, que son los personajes principales.

Has notas sobre la ambientación


La ambientación se compone de toda aquella información que no es acción (historia) o personajes. ¿En qué año sucede todo? ¿En qué país, planeta, ciudad, barrio, casa? ¿Vas a usar un contexto realista o fantástico? ¿Tu historia sucede en un castillo de cristal perdido entre las montañas de Plutón o debajo de la cama de la habitación de Manolito, el hijo más pequeño de la familia González?

Elabora una lista de herramientas técnicas que podrías utilizar


Una vez te hayas dado el tiempo de reflexionar y prepararte siguiendo las pautas que antes enumeré, te conviene hacer una lista de las herramientas técnicas que podrías utilizar para escribir la novela. Esto es como echar a la maleta todas esas cosas que necesitarás llevar contigo porque, tarde o temprano, tirarás de ellas. Sólo cuando sabes qué tipo de viaje realizarás, puedes elegir mejor las herramientas que llevarás y usarás. No tiene sentido llevarse un bañador al Polo Norte, o un abrigo nórdico al Caribe. Piensa, ¿qué tipos de narrador podrías usar para contar la historia que estás a punto de convertir en novela?, ¿qué estructura podría tener?, ¿qué ritmo y tono le darás? Aunque luego puedas requerir otras herramientas, siempre es mejor empezar el camino reconociendo cuáles son las herramientas que probablemente uses con mayor intensidad y frecuencia. Sobre la marcha podría surgirte la necesidad de echar mano de otras herramientas, pero antes de empezar, reflexiona sobre cuales son las que ahora crees que usarás más. Si en el Polo Norte, un día terminas en un espléndido spa que tiene piscina con aguas termales, seguramente podrás comprar por allí un bañador.


Quizá se me quedaron un montón de cosas en el tintero, pero después de estas recomendaciones, estoy seguro de que estarás más preparado y disfrutarás mucho más de la aventura que estás a punto de emprender. ¿Qué haces aún leyendo? ¡A trabajar se ha dicho!

Israel Pintor.